El balneario abandonado de la Puda

En Montserrat, Barcelona, se alza uno de los enclaves abandonados más míticos de Cataluña. Es sabido por quienes somos asiduos a visitar este tipo de lugares y hacer exploraciones e investigaciones paranormales, la fama que ha llegado a tener La Puda. En este reportaje os contamos la historia del lugar y por supuesto, lo que allí pudimos vivir y experimentar.

Reportaje de investigación realizado en el balneario de la Puda

La historia del balneario de la Puda

La montaña de Montserrat, situada a 30 kilómetros de Barcelona, es un macizo enigmático. De 1236 metros de altitud, esta montaña ha sido venerada desde la antigüedad, rodeada de mitos y leyendas desde que el hombre tiene uso de razón. De inicio, las iglesias y ermitas que yacen en su macizo, incluido el imponente monasterio de Santa María, nacen a causa de hallar la imagen de una virgen en una de sus cuevas. Se cree que el macizo es un lugar energético, así como un lugar muy activo ufológicamente hablando, pues son incontables los avistamientos ovni. Posiblemente ambos hechos estén relacionados.

 Por si fuera poco, en las proximidades de la montaña existen gran cantidad de enclaves con mucha historia, totalmente abandonados, que cuentan con gran fama en el mundo de lo paranormal. A pesar de ello, La Puda no trae consigo grandes historias trágicas a sus espaldas. Entonces, de no contar con un truculento historial, ¿por qué hay tantos registros de actividad paranormal en este enclave? ¿Qué hace esto posible? ¿Quizá tenga algo que ver las energías telúricas de la imponente montaña?

El antiguo balneario de la Puda, construido a orillas del río Llobregat, es una imponente construcción que poco a poco ha ido marchitándose en el tiempo. Este lugar tampoco ha podido escapar de la sinrazón destructiva de algunos desalmados. Pero dejemos de un lado el presente y vamos a remontarnos a sus orígenes. A causa de un terremoto en el siglo XVIII brotaron aguas sulfurosas en la zona donde hoy se erige el balneario. Aprovechando este manantial y atribuyéndole beneficios medicinales a estas aguas, en 1829, se empieza a construir dos edificios, uno a cada lado del río, destinados a ofrecer baños termales.

Los promotores de esta idea fueron el médico Antoni Coca i Rabassa y Salvador Garriga, un sastre. Pero por falta de fondos las obras se paralizaron debido a la ausencia de materiales. Salvador, falto de dinero, decidió quitarse la vida. Fue su hermano quién asociado con otros dos socios más, continuó con las obras, finalizándolas en 1834. Los baños estuvieron en activo hasta que dos crecidas del río, en 1842 y 1843, destrozaron ambos edificios, quedando completamente abandonados. 

En 1845 comienza un nuevo y ambicioso proyecto tras la compra del terreno y los ruinosos baños. Los promotores fueron, en esta ocasión, el psiquiatra Antonio Pujadas Mayans y el comerciante José Oriol Negrevernis. Se comienza a construir el que se pretendía fuese el balneario más grande de Europa, pero sólo se termina construyendo una parte del complejo. La idea inicial del proyecto era un tanto rocambolesca, al menos, para mentalidad actual. Y es que el complejo iba a ser destinado en parte como balneario pero también como manicomio, de forma simultánea. Pero a causa del difícil acceso al lugar como también la inseguridad de los caminos debido a las facciones carlistas, la sociedad terminó por disolverse. 

Los baños se ampliaron a finales del siglo XIX, siendo muy populares hasta principios del XX, donde la burguesía de la ciudad acudía a disfrutar de los baños y la tranquilidad que ofrecía la zona. 

Al estallido de la guerra civil, el balneario sirvió de acogida a civiles que huían de la zona de conflicto. Lejos de los bombardeos que asolaban la ciudad de Barcelona, se dice que aquí encontraron refugio unas 800 personas. Al acabar la contienda siguió funcionando como balneario, hasta que una última crecida del río, haya por 1958, destruyó las instalaciones, quedando todo abandonado a su suerte. 

A pesar de que en comparación con otros enclaves en los que la fenomenología se puede atribuir a pasados trágicos y con muertes, este balneario tiene una historia bastante limpia, por llamarlo de alguna manera. Sólo existe un deceso contrastado sobre el terreno. 

En 1933, Antonio Figueras, una importante personalidad, fallece al ceder una barandilla de las obras, precipitándose al río. Aunque suponemos que en su papel como refugio en la guerra civil aquí se concentraron sentimientos de dolor y miedo, apenas hemos encontrado información sobre lo aquí ocurrió durante esa etapa. Sin embargo, el enclave es famoso a lo que se refiere a actividad paranormal, destacando sobre otros la gran cantidad de psicofonías que se registran en su interior. Pero, ¿qué favorece todo esto? Quizá tenga que ver la gran cantidad de sectas que han operado, y operan, en la zona, haciendo de la capilla su lugar favorito para llevar a cabo los ritos. Una vez más os invitamos a que os adentréis con nosotros en este nuevo enclave. 

Archivo histórico de fotografías del balneario de la Puda

A continuación os dejamos una recopilación de imágenes antiguas.

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