Colonia minera de Figols: fenómenos extraños en el mayor accidente minero de la historia

Creo que no me equivoco cuando digo que la minería ha sido y es uno de los trabajos más duros que ha desempeñado el hombre. El nivel de preparación mental y esfuerzo físico que se desempeña en este oficio no es apto para todo el mundo. Además, el índice de mortandad en este sector ha sido extremadamente elevado. Los mineros se han tenido que enfrentar bajo tierra a múltiples peligros, a asesinos silenciosos como son los gases, a derrumbamientos,explosiones, enfermedades ligadas a la minería como es la silicosis.

Reportaje llevado a cabo en el lugar del trágico accidente minero

En España hemos tenido a lo largo de la historia grandes e importantes explotaciones mineras. Y una de ellas es la que abordamos en este reportaje. Conozcamos su historia.

Historia de la colonia minera de Figols

Esta colonia minera nace en 1895 cuando José Enrique de Olano y Loyzaga, de familia muy bien posicionada, inicia un ambicioso proyecto adquiriendo los derechos de explotación de la cuenca minera del alto Llobregat. Mandó construir una serie de edificios en los alrededores de las minas, creando así una colonia obrera destinada a la explotación de estas.

En 1911 funda la empresa carbones de Berga SA. La colonia, desconocemos si de forma temprana o con el paso del tiempo, constó de una serie de servicios fundamentales para los trabajadores y sus familias: una taberna, un ambulatorio, oficinas y hasta una pequeña iglesia, esta última algo apartada de la zona de las minas. A cierta distancia de la cuenca minera se alza un majestuoso palacio el cual fue vivienda del señor Olano y su familia. De varias plantas y amplias estancias, esta edificación nos deja entrever el lujo del que gozaba el fundador de la colonia.

La importancia de esta colonia minera fue tal que, en 1908, el mismísimo rey Alfonso XIII y el presidente del Gobierno, el señor Maura, viajaron a la zona y realizaron una visita. Durante esa visita, el rey Alfonso XIII, le otorgó el título nobiliario de conde de Figols al señor Olano. Pero no todo fueron lujos y comodidades. La historia de esta colonia está plagada de trágicos accidentes y muertes y algunas de ellas no tuvieron nada que ver con el ámbito laboral. Si bien es cierto que el número de defunciones relacionadas con la explotación de las minas asciende a 181 muertes entre los años 1925 al 1996 aproximadamente, cabe resaltar algo que ocurrió en 1936, al comienzo de la guerra civil.

España se divide en dos y no tardan en aparecer las represalias. En la colonia minera estalla la revuelta y un grupo de milicianos busca a los dueños de la colonia. Los buscan, pero no los encuentran en la zona. Tampoco dan con el gerente, el cual tenía oficina en Barcelona. También persiguen hasta Manresa a los dos ingenieros responsables de las explotaciones, que consiguieron huir en medio de la confusión. Al final, la ira de los milicianos recae sobre los empleados de las oficinas y el doctor de la colonia, el señor José Morales Úbeda, hombre piadoso que se había desvivido en ejercer su oficio por y para los trabajadores. Todos ellos fueron fusilados frente al santuario de Nuestra Señora de la Consolación, saqueado e incendiado. Multitud de cadáveres quedaron tirados por el suelo, entre ellos estaba el Dr. José Morales. Pero este sólo fue uno de los sucesos trágicos de los cual fue testigo el lugar.

Catástrofe minera en la colonia de Figols

Muchos años después, en 1975, la desgracia se volvió a cebar con la colonia minera. En estas fechas aconteció el que pasó a la historia como el peor desastre minero en nuestro país. Fallecieron 30 mineros debido a una explosión en la mina la Consolación. El culpable, una bolsa de grisú, un gas que se encuentra en las minas de carbón y del cual se creía que estaba libre la mina. Los que no perecieron en el acto por la violenta explosión fueron aplastados por la onda expansiva contra las paredes del túnel, mientras otros se convirtieron en antorchas humanas.

Alguno de los supervivientes, tras su rescate, describió lo ocurrido dentro de la mina como infernal. Veinticinco mineros fallecieron en el acto y nada pudieron hacer por ellos el resto de compañeros, quienes, alertados por el fuerte estruendo, bajaron temerariamente poco después. Pese a estar poniendo en peligro sus vidas, llegaron hasta la galería siniestrada y socorrieron a sus compañeros y amigos. Sólo unos pocos heridos fueron sacados al exterior, aunque algunos fallecieron minutos y horas después mientras intentan reanimarlos o evacuarlos en ambulancias. Algunos cadáveres fueron recuperados a unos 800 metros de profundidad y a 4 kilómetros de la boca de la mina. Toda una tragedia.

Con este historial, y sin olvidar otras tantas desgracias a lo largo de su historia, el lugar se convierte en idóneo para comprobar la impregnación en este tipo de enclaves. Si realmente el alma se queda allá donde pierde su forma terrenal de forma trágica, o bien estos hechos atraen a otro tipo de entidades que desconocemos, esta colonia minera es un lugar idóneo para llevar a cabo una investigación con la intención de encontrar respuestas, siempre con el máximo respeto a todas las personas que allí perdieron la vida.

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