El crimen de casa Adelina

Un suceso tan impactante como puede ser un crimen puede dejar una huella imperecedera. Cerca de Alicante se producía en 1977 un atroz asesinato que pasaría a formar parte de la crónica negra española. La vivienda se abandonaría con el tiempo y diversas habladurías sobre el lugar comenzarían a circular pronto. Las muertes violentas cargan los enclaves con una energía que no pueden borrarse con el paso de los años. Estos lugares abandonados impregnados por la tragedia arrastran un lastre de manera permanente y constante. Grupo Zero Investigación ha querido trasladarse hasta este enclave para comprobar por sí mismo si, efectivamente, es cierto todo lo que cuenta que allí acontece. 

Si sois seguidores asiduos de nuestros reportajes, sin duda recordaréis el caso que tratamos en los reportajes números cuatro y doce, titulados “la finca de los crímenes”. En ambos trabajos abordábamos un truculento triple crimen acaecido en el año 1999. El asesino, de nombre Francisco, mató a sangre fría a Elvira, dueña de la finca de terreno, así como también a su tío y un empleado de la finca. Los resultados en nuestra investigación fueron bastante buenos, comprobando de primera mano cierta carga que dejó su impronta en forma de actividad paranormal.

El reportaje que hoy os traemos tiene grandes similitudes con la investigación que os acabo de mencionar. Desgraciadamente, en este enclave ocurrieron unos hechos que jamás debieron ocurrir. Para conocer el caso, tenemos que remontarnos al año 1977. Os contamos qué sucedió allí.

EL CASO ADELINA: UN CRIMEN SUCEDIDO EN ELDA (ALICANTE)

En una pequeña casa ubicada en soledad, a las faldas de una montaña y alejada del pueblo, vivía Adelina M. P., de 39 años, junto con su esposo, Francisco José, de 62 años. Éste era un comisario de policía jubilado, de carácter irascible y celoso. Ambos tenían una hija adoptada, de nombre Marina, que contaba con 5 años en el momento del trágico suceso. Según parece, la convivencia era imposible. Francisco era un individuo extremadamente posesivo y no dudaba en atormentar el día a día de su mujer. Adelina sospechaba el fin que le deparaba si seguía compartiendo techo con ese hombre y no se equivocó. 

Una mañana de agosto, con la hija de ambos presente, Francisco le propinó dos disparos de escopeta en la cabeza. La pequeña fue testigo de los hechos, algo que poco le importó al asesino. Con una frialdad inaudita, cargó con el cuerpo y lo enterró en un barranco cercano a la casa. Según cuentan ciertos testimonios, aunque no existe fuente fiable donde contrastar, tiempo después, el perro de la familia halló la fosa de Adelina y comenzó a escarbar. Francisco descubrió esto, y terminó con la vida del animal, enterrándolo en la misma fosa que su mujer. 

Para Marina había comenzado un tormento que duró cinco años. En este transcurso de tiempo, fue a varios colegios internos, y cuando volvía a casa, su padre la encerraba en una habitación por miedo a que contase lo ocurrido. Él había denunciado la desaparición de su mujer, alegando que había abandonado el hogar. Nadie sospechaba nada, hasta que Marina, con ya 11 años, logró escapar del cautiverio que ejercía sobre ella su padre. Bajó hasta la carretera y haciendo autostop, se desplazó 40 kilómetros hasta llegar a casa de la familia materna. Allí contó todo lo ocurrido. La policía acudió al lugar y corroboró la historia de la niña al encontrar el cadáver de Adelina. Francisco fue detenido y declarado culpable por el asesinato. Fue juzgado y cayó sobre él una pena de prisión, donde acabó el final de sus días.

LA CASA ABANDONADA DE ELDA: UN LUGAR IMPREGNADO DE DOLOR

Desde la detención de Francisco, la casa permanece abandonada y completamente destrozada. Los lugareños, así como diversos investigadores, afirman que allí ocurren fenómenos que escapan a la lógica. Muchos son los testimonios que hablan de desconocidos lamentos de mujer sin procedencia alguna, de misteriosos aullidos de perro en los alrededores de la casa. Un equipo de investigación de un famoso programa de televisión español tuvo oportunidad de investigar el enclave, acompañados de un sensitivo. Éste afirmó que el alma de Adelina aún se encontraba en el lugar, concretamente en el salón de la pequeña casa. Otros investigadores afirman grandes reportes de actividad en el pozo de la casa. Pero, ¿qué hay de verdad en todo esto? 

Grupo Zero Investigación se ha desplazado al lugar y, con sumo respeto, hemos abordado este interesante caso.

Sed bienvenidos al otro lado.

Esto es… Grupo Zero Investigación.



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